Apocalipsis 19:1-10
la boda más esperada
“El ángel me dijo: Escribe: “Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero”.
Apocalipsis 19:9
Estoy invitado a una boda este fin de semana. Y dada la cercanía con los novios, estoy contento de poder estar en esa fiesta. Quizá puedo considerarme afortunado porque debido a las restricciones de la pandemia se ha tenido que recortar significativamente el número de invitados. En cualquier caso, no creo que conmigo tuvieran muchas opciones. ¡Soy yo quien va a oficiar la ceremonia nupcial!
Estoy invitado a otra boda, pero ésta es hasta el fin de la historia. No, no hay forma de que el número de invitados sufra un recorte. Y nadie llegará allí por mérito propio. De hecho, a diferencia de las bodas en las que he estado, la mirada no está puesta en la novia. Es cierto, su traje es bellísimo, “de lino fino, limpio y resplandeciente”. Pero quien ha hecho posible todo es el esposo, el Cordero. Él amó a esta novia al grado de “entregarse a sí mismo por ella”. Es él en cuya llegada están puestas las miradas.
Felices los que han sido invitados a este banquete. Felices a quienes se les ha concedido que se vistan de fiesta de bodas. Qué emoción es verlos esperar al esposo sin coquetear con el mundo. ¿Es parte usted de esta lista selecta? ¿Puede considerarse de aquellos cuyos nombres están inscritos en el libro de la vida del Cordero? No termine este año sin hacer una decisión por Jesucristo, y abrazarlo para toda su vida.
Señor Jesús, al final del tiempo estaremos contigo por siempre. Gracias por tu sacrificio en la cruz que hizo todo posible. Nos comprometemos a ti y a tu iglesia, tu novia. Amén.