1 Juan 4:12-16
CUANTO “TODO” SIGNIFICA TODO
“Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios”.
1 Juan 4:15 (RVR60)
No hay letras pequeñas. No se trata de un oscuro acuerdo de confidencialidad, tan largo que prefiere darle el sí antes de llegar al último requisito. Lo que Dios nos ofrece es para “todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios”. No reserva los privilegios y bendiciones para un reducido grupo de iniciados. Tampoco tiene que esperar hasta alcanzar el grado necesario o escalar los peldaños requeridos. Cuando una persona cree en Jesucristo, “Dios permanece en él, y él en Dios”.
La unión con Dios sigue siendo la experiencia última a la que muchas religiones aspiran. Una versión muy popular en este tiempo es la del yoga en la que esta unión se logra al llegar al tercer ojo o chacra superior. Pero no es algo fácil, pues solo pueden lograrla algunos iniciados después de pasar por una gran cantidad de etapas y ejercicios.
La Biblia enseña algo distinto. La unión con Dios no es algo que uno logra, sino algo que Dios otorga. ¿Cómo lo sabemos?, pregunta el apóstol Juan, “En que nos ha dado de su Espíritu”. Esto puede sonar todavía un poco subjetivo para algunos, por lo que el apóstol nos dice que una persona unida a Dios debe reflejar su carácter. “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. De esta forma, aunque nadie haya visto a Dios jamás, puede verlo en aquellos que practican el amor.
Gracias, Señor, por unirme a ti a través de tu Espíritu. Ayúdame a mostrar al mundo cómo vive una persona unida a ti. En Jesucristo, amén.