01 de noviembre del 2021
Génesis 1:26-31
ELLOS Y ELLAS
“Cuando Dios creo al hombre, lo creo a su imagen; varón y mujer los creo”.
Génesis 1:27
Ellos y ellas. Parece la idea genial de un productor de cine o televisión. Pero la patente hay que buscarla en la mente creativa de Dios. La diferencia entre varón y mujer no es producto de un proceso evolutivo; es algo que tiene su fuente en un acto deliberado de Dios. “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. Y esa imagen queda plasmada en ellos y ellas, sin que haya una insinuación de inferioridad.
Ellos y ellas son la humanidad; quitar a alguno de esta ecuación destruiría la belleza de lo que Dios hizo. Cuando Dios miró su creación no solo vio los campos y las flores sino puso especial atención en él y ella. Él se veía reflejado en esta pareja que retozaba en el jardín del Edén y aguardaba el momento en que comenzaran a reproducirse y extenderse sobre la tierra.
Me alegra que en la cultura se perciba esta diferencia, aunque a veces se aleje de sus tonalidades bíblicas. Es doloroso ver cómo se insiste en ponerlo a él contra ella o a ella contra él. De cualquier forma se hace violencia al diseño de Dios. Pero es más grave que se intente borrar las diferencias y se le presente como un signo de progreso. No hay nada de qué avergonzarse en ser varón o mujer. Cuando Dios concluyó que su creación “era buena en gran manera”, te incluye a ti y a mí. Y él espera un día compartir contigo su nueva creación.
Señor, ayúdame a mirar a las personas como tú las ves, como portadoras de tu imagen. Enséñame a respetar y vivir en comunidad. Por Jesucristo, Amén.
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.