03 de noviembre del 2021
Génesis 3:1-7
DIME CON QUIÉN HABLAS
“¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?”.
Génesis 3:12
¿Acaso no es fascinante la forma en que la Biblia presenta una situación que nosotros experimentamos a menudo? ¿No ha tenido alguna vez la sensación de que Dios no es justo o que él le está negando el camino a la felicidad y que no deber dejar que otros decidan por usted? Estoy seguro de que algo así debe haber pasado por la mente de Eva.
En esa ocasión, Satanás, el gran maestro de la estafa ejecutó una estrategia de marketing perfecta. Noten la astucia de sus palabras: “¿Así que Dios les ha dicho…” Su intención es clara: crear descontento hacia Dios para que parezca más un tirano que un padre bondadoso.
¿Cómo respondió la mujer? La forma en que ella respondió es la misma en que lo hacemos nosotros muchas veces en el hogar y en el matrimonio. Cuando Dios dice algo, nosotros lo adaptamos, desafiando su autoridad. Aprendemos a usar sus palabras para justificar nuestros deseos y acciones. Y, con esto, reflejamos más a la serpiente que a Dios, sin darnos cuenta que ésa es una vía segura para nuestra destrucción. Así que piénselo bien antes de escoger esa ruta. Ponga mucha atención a esos mensajes sospechosos que circulan y que buscan subvertir el orden divino. Dios no solo quiere protegernos de las mentiras del diablo, sino también de nuestros propios malos deseos. ¡Escuche a Dios!
Querido Dios, examina mi corazón, ilumíname con tu Espíritu, para que pueda ver mis pecados y concédeme tu perdón y gracia. Te lo pido por Jesús, Amén.
Cuando uno lee el libro de Génesis, difícilmente se hace uno la idea de que está hablando de una familia especial. La mayor parte del libro se ocupa de relatos de desobediencia, traición, corrupción y castigo. Pero no se equivoque. Detrás de la incapacidad humana se encuentra la mano de Dios conduciendo los hilos de la historia. Y al final del libro, el comentario de José a su propia vida es un resumen del libro: “Dios cambió ese mal en bien”. Y es la fidelidad de Dios la que ofrece una esperanza a nuestras familias que se mueven en un entorno no menos contaminado. Él sigue obrando a través de su gracia para llevarnos a Jesucristo, en quien sus promesas se hacen efectivas para sus hijos. Esperamos la lectura de este devocional le dé fuerzas para continuar en la batalla de levantar una generación para Dios.
Román Pérez Aguilar
Es pastor de la iglesia presbiteriana en México. Está casado con Esmeralda y tiene un hijo. Actualmente colabora en el Ministerio Reforma en el programa Vida en familia.