Salmo 24:1-10
EL SEÑOR DE TODO
“Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en él hay, con todo lo que en él vive”.
Salmo 24:1
El dueño de los recursos naturales no es el estado ni la familia, o alguna otra Institución. Dios es dueño y señor del mundo entero por derecho de creación. Fue Dios quien al principio creó todo con el poder de su palabra (Heb.11:3). Y esto nos indica de manera clara la distancia que hay entre él y nosotros, y la dependencia de todas las criaturas hacia su buen creador.
Uno de los asuntos con los que comúnmente lidiamos tiene que ver con la percepción que tenemos de lo que es mío y lo que es de los demás. Nos cuesta reconocer que no somos dueños absolutos de las cosas, y que compartimos este espacio con los demás seres humanos. Dios nos ha puesto como administradores de sus bienes y esto únicamente nos hace dueños parciales y temporales de las cosas que en su gracia nos ha dado.
Esto es más fácil decirlo que vivirlo. Somos tentados de continuo por la codicia y la avaricia, pero nuestra nueva vida en Cristo nos llama a adoptar una actitud distinta. Los bienes que Dios nos ha confiado exigen que sean usados de forma que honren a Dios, ayuden al prójimo en sus necesidades y nos sirvan de sostenimiento. No son bienes para la acumulación de riqueza y poder, sino para hacer lo bueno y agradable delante de Dios. Él es el Señor de todo, y nosotros humildes servidores deseosos de hacer su voluntad en su mundo.
Señor, dame sabiduría para administrar tus bienes correctamente y que en mi vida pueda ser bendición para otros. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.