Génesis 45:1-28
DE UN MAL LLAMADO HAMBRE
“Pero Dios me envió… para hacer que les queden descendientes sobre la tierra, y para salvarles la vida…”.
Génesis 45:7
En la sociedad existen diferentes males que atentan contra la integridad del ser humano como violencia, explotación, marginación, impunidad, conflictos bélicos, etc. En ningún caso se justifica que el hombre, imagen y semejanza de Dios, tenga que padecer las diversas encarnaciones del mal moral. Sin embargo, un problema que golpea a muchas familias es la incapacidad de adquirir alimento para satisfacer su hambre.
De acuerdo con algunas investigaciones, en el mundo hay más de 113 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria. Un ligero avance en comparación con años anteriores, pero que se agudiza con los efectos de la pandemia. Verdaderamente el hambre es causa de desnutrición, falta de desarrollo y muertes diarias en el mundo ¡Cuánta falta hace que quienes toman decisiones en este campo se vean a sí mismos como enviados por Dios para sanar este mal!
La historia de la familia de Israel nos muestra que Dios intervino cada vez para preservar a su pueblo en medio de las adversidades de los tiempos. En el caso de la hambruna de 7 años que asoló la tierra de Egipto y sus alrededores, puso a su siervo José, y lo llenó de sabiduría para preservar a su pueblo y a mucha gente. José se vio a sí mismo como un agente de Dios para preservar a la humanidad. Y tú, ¿que puedes hacer ante este gran mal que asola la tierra?
Padre, toma mi voluntad y muéveme a hacer bien a quienes padecen hambre a mi alrededor. Y que haciéndoles bien pueda proclamar las buenas de tu evangelio. Por Jesucristo, Amén.