08 de septiembre del 2021
Éxodo 37:1-2, 10-11, 17-28
LO MEJOR ESTÁ AÚN POR VENIR
“Y el tronco mismo tenía cuatro copas, también en forma de flor de almendro, con su cáliz y sus pétalos”.
Éxodo 37:20
La niña miraba con asombro el anillo especial de su abuela. Tenía siete piedras preciosas de colores diferentes, en una fila larga que parecían no coincidir, hasta que supo la razón: cada piedra representaba el mes y el orden del nacimiento de sus nietos.
En cierto modo, el mobiliario del templo descrito en Éxodo es similar a esa joya. Cada artículo era diferente, con una forma y un propósito únicos. La mayoría de las piezas estaban hechas de madera de acacia. Esta madera era excelente para ese propósito porque era fuerte y duradera, los insectos no se lo comerían y no se pudriría fácilmente. Una vez que el utensilio era terminado se le revestía de oro puro. El candelabro, hecho de oro macizo podía parecer muy ornamentado y aleatorio en su diseño, con sus seis ramas y sus “copas en forma de flores de almendro con capullos” para alumbrar en la oscuridad. Su parecido a esa planta no era casual. En aquellos tiempos (y en algunos lugares todavía), los almendros eran un símbolo de renovación y esperanza, porque eran los primeros en florecer después de los meses de invierno.
Entonces, los muebles del templo, juntos transmitían un mensaje de esperanza duradera y nueva vida con Dios, indicando no solo que Dios es fiel y confiable sino también que, con él, lo mejor está por venir.
Señor, gracias por darnos una nueva vida ahora y por la brillante esperanza de la eternidad en la vida venidera. En Jesús, Amén.
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.