09 de septiembre del 2021
Deuteronomio 20:10-20
RESTRICCIÓN
“…no derriben sus árboles a golpe de hacha, pues necesitarán sus frutos como alimento…Deuteronomio 20:19
En este pasaje encontramos las pautas que el Señor establece en su pueblo en cuanto a la guerra. Podríamos preguntarnos por qué Dios permitió que su pueblo fuera a la guerra. Esa es una pregunta desafiante e inquietante, pero el punto principal de este pasaje es que, si el pueblo de Dios tenía que ir a la guerra, debía usar la moderación y no destruir todo a su paso.
Ésta era una idea revolucionaria, pues, es muy común ver que dondequiera que una guerra tiene lugar, casi todo en el área se destruye. Entonces Dios instituyó nuevas formas de hacer las cosas que fueran justas con todo lo creado, incluidos los árboles.
La gente piensa que, si van a introducir un nuevo orden, es más fácil demolerlo todo en lugar de preservar algunos elementos del antiguo orden. Pero hacer eso, de acuerdo a lo que dice en Deuteronomio, solo causaría un daño indebido e innecesario. Si los israelitas sitiaban una ciudad y destruían todos sus árboles frutales, por ejemplo, nadie, ni en la ciudad ni en el ejército que avanzaba, podría beneficiarse de la fruta.
La ética que se describe aquí tiene que ver con la misericordia y la compasión, la sabiduría y la moderación. Al ver este pasaje a través del lente de Jesucristo, reconocemos que Jesús también nos llama a una forma de vida que muestre moderación, misericordia y compasión.
Dios Creador, me doy cuenta de que te preocupas por todo lo que has hecho. Ayúdanos a hacer lo mismo. En el nombre de Jesús, Amén
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.