Éxodo 37:1-2, 10-11, 17-28
LO MEJOR ESTÁ AÚN POR VENIR
“Y el tronco mismo tenía cuatro copas, también en forma de flor de almendro, con su cáliz y sus pétalos”.
Éxodo 37:20
La niña miraba con asombro el anillo especial de su abuela. Tenía siete piedras preciosas de colores diferentes, en una fila larga que parecían no coincidir, hasta que supo la razón: cada piedra representaba el mes y el orden del nacimiento de sus nietos.
En cierto modo, el mobiliario del templo descrito en Éxodo es similar a esa joya. Cada artículo era diferente, con una forma y un propósito únicos. La mayoría de las piezas estaban hechas de madera de acacia. Esta madera era excelente para ese propósito porque era fuerte y duradera, los insectos no se lo comerían y no se pudriría fácilmente. Una vez que el utensilio era terminado se le revestía de oro puro. El candelabro, hecho de oro macizo podía parecer muy ornamentado y aleatorio en su diseño, con sus seis ramas y sus “copas en forma de flores de almendro con capullos” para alumbrar en la oscuridad. Su parecido a esa planta no era casual. En aquellos tiempos (y en algunos lugares todavía), los almendros eran un símbolo de renovación y esperanza, porque eran los primeros en florecer después de los meses de invierno.
Entonces, los muebles del templo, juntos transmitían un mensaje de esperanza duradera y nueva vida con Dios, indicando no solo que Dios es fiel y confiable sino también que, con él, lo mejor está por venir.
Señor, gracias por darnos una nueva vida ahora y por la brillante esperanza de la eternidad en la vida venidera. En Jesús, Amén.