03 de septiembre del 2021
Génesis 3:1-20
OPCIÓN MÚLTIPLE
“Y la mujer le contestó: …Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol…”
Génesis 3:2-3
El árbol del conocimiento del bien y del mal. No sabemos cómo era, pero sí para qué. Era lo único que Dios había expresamente prohibido. Ese árbol representaba las decisiones equivocadas posibles que la gente podía tomar: lo opuesto a todo lo que es bueno, verdadero y hermoso. En lugar de glorificar a Dios, los seres humanos también tenían la posibilidad de tomar una dirección distinta. Es un presagio desgarrador ver a Adán y Eva comer de ese árbol y esto apunta a todas las ocasiones en que el pueblo de Dios tomaría decisiones pecaminosas en el futuro. 
En la Biblia encontramos que algunas personas han preferido satisfacer sus apetitos e intereses, mientras que otras han obedecido y confiado en Dios, haciendo lo correcto. Es cierto que todos fuimos creados a la imagen de Dios, pero cada uno de nosotros puede desobedecer y pecar contra Dios, rompiendo nuestra relación con él y con todo a nuestro alrededor.
Al final, el problema del pecado se confronta en la muerte de Jesús para nuestro bien. En lugar de experimentar continuamente el alejamiento provocado por comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, somos reconciliados con Dios mediante cuando Cristo ofreció su propia vida. En el árbol de la cruz, a través de su muerte, Jesús nos trajo reconciliación, restauración y renovación.
Señor, a menudo nos sentimos tentados a hacer lo que nos plazca. Líbranos de nuestras decisiones dañinas, y ayúdanos a perseguir lo que es bueno y verdadero. Por amor a Jesús, Amén.
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.