20 de septiembre del 2021
Lucas 19:1-10
AMADO Y PERDONADO
“Por eso corrió adelante y… subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí”.
Lucas 19:4
A principios de este mes leímos acerca de Gedeón quien fue llamado, mientras se encontraba debajo de un árbol, para servir a Dios en un papel especial. En esta historia, se llama a otro hombre, Zaqueo, ¡quien estaba subido en un árbol! Esta historia captura la imaginación de niños y adultos debido a la imagen divertida de un hombre bajo de estatura trepando a un árbol para ver a Jesús. Lo importante es que allí comienza una relación inmediata de Jesús con Zaqueo. Aunque la gente murmura por esto, no se dice nada sobre la reacción de Zaqueo y Jesús. En cambio, vemos cómo Zaqueo y Jesús demuestran vulnerabilidad y hospitalidad y cómo Jesús abre espacio para el arrepentimiento y el perdón.
¿Cómo te habla esta historia? ¿Te identificas con Zaqueo, y su mala conducta o la indiferencia recibida? ¿Te identificas con la muchedumbre murmurante que busca los errores de los demás? ¿Te identificas con Jesús que mira a la multitud y ve a las personas por lo que realmente son: encontradas y listas para recibir el amor de Dios?
Oremos para que Jesús mire hacia arriba y nos llame desde nuestras perchas y nos invite a pasar tiempo con él. Él arreglará las cosas en nuestras vidas para que podamos extender nuestra compasión a cualquier persona que hayamos entendido mal o de quien nos hemos aprovechado en el camino.
Señor Jesús, invítanos a caminar contigo. Muéstranos cómo vivir como tus hijos totalmente amados y perdonados. Amén.
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.