19 de septiembre del 2021
Juan 15:1-17
UNIDOS
“Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes…”.
Juan 15:4
Si no tiene vides en su huerto, tal vez conozca de otras plantas similares. Como toda enredadera con ramas largas, a veces se cortan en un punto distante. Por algún tiempo, puede ser que la rama dé una apariencia de vida, pero pronto comenzará a marchitarse.
En nuestra lectura de hoy, Jesús relata algo similar. Él se describe a sí mismo como una vid y a nosotros como las ramas. Esta es una forma de comunicar la conexión íntima entre nosotros y Cristo. Él es la fuente, y quien permanece en él, dará el fruto de su amor. Pero si no permanecemos en él, seremos como una rama cortada por el jardinero y pronto nos marchitaremos y moriremos. Jesús usa esta ilustración al hablar de nuestra máxima prioridad al vivir para Dios en este mundo, es decir: amarnos unos a otros como él nos ha amado y compartir su amor con todos los que nos rodean. Al hacerlo, damos buenos frutos para que el mundo los disfrute, y todo esto es para la gloria de Dios. Jesús también dice que en este mundo enfrentaremos problemas, pero como permanecemos en él, no debemos tener miedo. 
El mensaje es claro, no podemos controlar el resultado de nada, pero Dios tiene el control, por lo que no necesitamos vivir con miedo por lo que pueda suceder. Simplemente podemos permanecer en él y ver lo que hará en y a través de nosotros.
Amado Señor, ¿dónde estaríamos sin tu presencia?  Ayúdanos a permanecer en ti. En tu nombre, Amén.
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.