11 de septiembre del 2021
2 Samuel 5:17-25
CUANDO ESCUCHES EL SONIDO
“Cuando escuches ruido de pasos por encima de las copas de los árboles, lánzate al ataque, porque eso significa que yo voy delante de ti…”.
2 Samuel 5:24
En algunas leyendas de indios norteamericanos hablan de los álamos como “árboles ruidosos” debido al fuerte aleteo de sus hojas con el viento. David había aprendido a ser un guerrero sabio porque confiaba en que el Señor lo guiaría a la victoria sobre los enemigos del pueblo de Dios. En nuestra lectura de hoy, vemos que David muestra total confianza en Dios para vencer. En dos ocasiones antes de participar en la batalla, David le pregunta a Dios cómo debe proceder. En la primera situación, Dios le da luz verde a David, pero en la siguiente ocasión, Dios le dice a David que rodee al enemigo y luego espere hasta que escuche “un sonido como de pies que marchan en las copas de los álamos” (NTV), y luego debe moverse rápidamente porque eso significará que el Señor se ha adelantado a derrotar al enemigo. El sonido de los árboles bien pudo haber impedido que el enemigo oyera a David y sus hombres dando vueltas y avanzando detrás de ellos.
También hoy podemos pedirle a Dios que nos guíe en todo lo que nos llama a hacer. Y de alguna manera, como David, tendremos que buscar y escuchar las señales de la obra del Señor. Hoy, con el Espíritu del Señor viviendo en nuestros corazones, podemos confiar en que él nos está guiando a vivir como su pueblo y a compartir sus buenas nuevas de salvación y nueva vida en Cristo. 
Espíritu de Dios, necesitamos que nos muestres dónde estás trabajando hoy. Ayúdanos a estar atentos y obedientes. En Jesús, amén
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.