08 de julio del 2021
Salmo 62:1-12
DIOS, EL ANCLA DE NUESTRA ESPERANZA
“Sólo en Dios encuentro paz; pues mi esperanza viene de él”. Salmo 62:5
Hay momentos en la vida en los que circunstancias horribles nos abruman y sentimientos destructivos nos atormentan. En esas horas quedamos atrapados en un callejón sin salida y cualquier esperanza de liberación parece imposible. Nos sentimos impotentes ante problemas que lucen gigantescos. Quedamos aplastados bajo un rodillo, postrados y sin esperanza. Al mismo tiempo que las circunstancias adversas se presentan con el ceño fruncido, nuestros sentimientos entran en convulsión, agitados por un torbellino incontrolable.Así fue como David se sintió a menudo perseguido por Saúl, acorralado por sus oponentes y cuando fue atacado por su propio hijo Absalón, quien quería quitarle la vida para arrebatarle el trono. ¿Qué hacer en momentos como ésos? David nos enseña a hablar con nuestra propia alma, para esperar en Dios, aunque las palabras no broten más de nuestros labios.Debemos esperar en Dios en silencio, sin ningún tipo de discurso, sin ningún argumento, sin palabra alguna. Esto, porque Dios es nuestra esperanza y de él viene nuestro socorro. Dios es el contenido y la fuente de toda la esperanza. Todo aquel que en él espera, jamás será avergonzado. Todo aquel que confía en su carácter, en su palabra y en sus promesas, logrará la victoria. Dios es el ancla de nuestra esperanza. ¡Podemos confiar en él!
Gracias, Señor, porque sé que cuando mi ser se encuentre desesperado, tú estarás a mi lado para levantarme. Quiero vivir cada día gozando de tu paz. Por tu Hijo Jesús, Amén.
Tengo la alegría de presentar a nuestros lectores el Cada día de Julio. Aquí se trata un asunto muy alentador. En el camino de la vida podemos experimentar el cuidado de Dios. Él está de nuestro lado como una sombra a nuestra mano derecha. Nos guía con su consejo, reafirma nuestros pasos en la roca, pone una canción de victoria en nuestros labios y nos sostiene con su poder. Mi esperanza es que los siguientes textos sean un bálsamo para tu corazón, un aliento para tu alma y que tú, incluso en las circunstancias más difíciles de la vida, sepas que Dios te está cuidando. Nunca te dejará ir. Puedes confiar en Él. Lee cada texto con oración y pide al Espíritu Santo que aplique estas verdades divinas a tu corazón para que tú y tu familia experimenten las alegrías incalculables del cuidado divino. ¡Estoy seguro que, en los brazos del Eterno, encontrarás descanso y consuelo, alegría y paz, restauración y entusiasmo para vivir!
Hernandes Dias Lopes
Rev. Hernandes Dias Lopes es casado y tiene dos hijos. Es pastor presbiteriano, conferencista, autor y presentador. Tambien es director del Ministerio en Portugués “Luz para el Camino”, en Campinas, San Pablo - Brasil.