Romanos 12:9-21
VIVE CON INTENSIDAD
“Esfuércense, no sean perezosos y sirvan al Señor con corazón ferviente”. Romanos 12:11
La apatía es un sello distintivo de nuestra generación. La gente vive inmersa en una comunicación superficial, tecleando locamente sus teléfonos inteligentes y perdiendo en el proceso la comunicación con la familia, con el prójimo y con Dios. El apóstol Pablo nos ofrece tres pautas oportunas para vivir de manera intensa.Primero, debemos vivir movidos por el celo. Una persona celosa es una persona que abraza una causa con profundidad, con integridad y con intensidad. Nadie hace algo bien hecho si no pone en una causa todo su ser, toda su energía, todo su talento. Son muchos los cristianos que viven el síndrome de Laodicea, exhibiendo una espiritualidad tibia. Hay muchos que incluso muestran celo por las cosas de este mundo, pero nunca se emocionan con las realidades del reino de Dios.En segundo lugar, debemos ser fervientes en espíritu. Nuestro espíritu debe ser un altar donde el fuego nunca se apague. Las cenizas deben ser retiradas todos los días y las brasas deben ser sopladas constantemente para que ese fuego nunca pierda su calor. Necesitamos arder para Dios. Necesitamos ser encendidos por el fuego divino.En tercer lugar, debemos servir al Señor constantemente. No podemos titubear en ese propósito. ¡Servir el Señor, sin embargo, es consecuencia de vivir movido por el celo y calentado por el fuego!
Padre, perdóname si he sido perezoso para servirte. Dame de tu Espíritu para actuar como el siervo apasionado que tú esperas que sea. Por tu Hijo Jesús, Amén.