Romanos 12:14-18
EL PODER DE LA SOLIDARIDAD
“Alégrense con los que están alegresy lloren con los que lloran”. Romanos 12:15
Llorar cuando otros se alegran o alegrarse cuando los demás lloran es una actitud absolutamente reprobable. Hacerlo así es una manifestación de un carácter egoísta y poco saludable. Lo que la ética cristiana requiere es solidaridad, o sea, regocijarse con los que se alegran y llorar con los que lloran.En una sociedad draconiana y salvaje, donde la gente intenta construir su éxito sobre los escombros de sus competidores, muchos alimentan un placer morboso cuando ven a su vecino en apuros. Aquellos que actúan de esa forma son como buitres, pues se alimentan de la desgracia de los demás. Esta postura es inhumana y no cristiana. Por otro lado, la frialdad insensible, incapaz de sentir compasión por el prójimo durante la tragedia que se abate sobre él, es un gesto indigno y reprobable. No debemos ser como aquellos que apuñalan por la espalda ni como aquellos que tiran del tapete. No debemos ser como los que viven blindados por un egoísmo malsano, hasta el punto de no celebrar las victorias de los demás o solidarizarse con ellos en su dolor. No podemos vivir ensimismados en nosotros, sino pensar también en los demás. Debemos aprender a celebrar con los que se alegran y a llorar con los que lloran. La ética cristiana es solidaria, no egoísta.
Señor Jesús, ayúdame a seguir tu ejemplo de amor. Permite que muestre la solidaridad a mi prójimo con acciones que lo acerquen a ti. Por tu Hijo Jesús, Amén