30 de julio del 2021
Salmo 4:1-8
PAZ PARA DORMIR
“Yo me acuesto tranquilo y me duermo en seguida, pues tú, Señor, me haces vivir confiado”. Salmo 4:8
David estaba pasando el momento más lúgubre de su vida. Ya había entablado peleas terribles con su suegro, con los filisteos, e, incluso, con las bestias. Había salido victorioso de todas estas luchas, pero ahora es contra su hijo Absalón. Esta fue una batalla sin gloria, ya que su hijo quería tomar su trono y quitarle la vida. David tiene que huir de Jerusalén y dormir en tiendas de campaña improvisadas en el desierto para no ser muerto por su propio hijo.Las circunstancias eran sombrías, pero el corazón estaba sereno. Los pies estaban en el valle, pero en el corazón el terreno era plano. Por eso, David podía dejarse caer y conciliar el sueño. Su seguridad no venía de sus sentimientos ni de sus soldados, sino de Dios. Nuestros problemas, muchas veces, vienen como un torrente sobre nuestra cabeza. Nuestro hogar, algunas veces, se convierte en el origen de nuestra mayor angustia. Aquellos que deberían ser la fuente de nuestro consuelo, se convierten en el motivo de nuestra mayor tristeza. En esos momentos, necesitamos buscar refugio en Dios para dormir en paz. El mejor tranquilizante es la fe en Dios. Cuando Dios es nuestro refugio, entonces, la cama más dura se convierte en un lugar de descanso y, aun recostando nuestra cabeza en una piedra como almohada, podemos soñar de las glorias del cielo.
Querido Dios. Ayúdame a dormir confiando que tú estás a cargo de mi vida. No hay nada que escape de tu mano. En Cristo Jesús, amén.
Tengo la alegría de presentar a nuestros lectores el Cada día de Julio. Aquí se trata un asunto muy alentador. En el camino de la vida podemos experimentar el cuidado de Dios. Él está de nuestro lado como una sombra a nuestra mano derecha. Nos guía con su consejo, reafirma nuestros pasos en la roca, pone una canción de victoria en nuestros labios y nos sostiene con su poder. Mi esperanza es que los siguientes textos sean un bálsamo para tu corazón, un aliento para tu alma y que tú, incluso en las circunstancias más difíciles de la vida, sepas que Dios te está cuidando. Nunca te dejará ir. Puedes confiar en Él. Lee cada texto con oración y pide al Espíritu Santo que aplique estas verdades divinas a tu corazón para que tú y tu familia experimenten las alegrías incalculables del cuidado divino. ¡Estoy seguro que, en los brazos del Eterno, encontrarás descanso y consuelo, alegría y paz, restauración y entusiasmo para vivir!
Hernandes Dias Lopes
Rev. Hernandes Dias Lopes es casado y tiene dos hijos. Es pastor presbiteriano, conferencista, autor y presentador. Tambien es director del Ministerio en Portugués “Luz para el Camino”, en Campinas, San Pablo - Brasil.