Lucas 5:12-16
UNA CAUSA IMPOSIBLE
“...llegó un hombre enfermo de lepra; al ver a Jesús, se inclinó hasta el suelo y le rogó: —Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad”. Lucas 5:12
La vida no siempre es una caminata fácil y tranquila. A menudo nos sorprenden tragedias terribles que minan nuestra salud, atacan nuestras emociones y hieren nuestra alma. El texto de este día habla de un hombre enfermo de lepra. La etapa de su enfermedad ya estaba avanzada. Este hombre tenía la piel necrosada y su carne olía mal. Vivía encerrado en un leprosario, cubierto de harapos, esperando la muerte.Hasta que un día oyó acerca de Jesús, el Hijo de Dios. Fue así la fe brotó en su alma y este hombre, escurriéndose a escondidas en las calles, llega a la presencia de Jesús. De forma humilde, pero valiente, postrado a sus pies, hace una apasionada súplica: “Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad”. Al mismo tiempo que confiesa la omnipotencia de Jesús, se somete a su voluntad soberana. Jesús extendió la mano y tocó al intocable, acariciando su alma antes de curar su cuerpo.Este hombre ciertamente había vivido muchos años sin ser tocado. Jesús sabía que había en su corazón una sed de afecto, por eso, antes de curarlo, lo tocó con profunda compasión. Y a su súplica conmovedora, Jesús respondió con bondad: “Quiero. ¡Queda limpio! Al momento se le quitó la lepra al enfermo”. Jesús sigue siendo el mismo. Él puede, ahora, de la misma manera, tocarle y sanar su cuerpo y su alma.
Señor, sé que no merezco tu compasión, pero tú eres el único capaz de sanar mi cuerpo y mi mente. Confío en tu poder y tu amor. Amén.