03 de junio del 2021
1 Corintios 1:18-25
EQUIVOCACIÓN FATAL
“El mensaje de la muerte de Cristo en la cruz parece
una tontería a los que van a la perdición…”.
1 Corintios 1:21
¡Qué gran privilegio poder compartir a otros de Cristo! Conozco a gente que lo predica por las calles o en reuniones en las casas. Hay algunos que se paran en las calles con un megáfono, y otros que comparten en el parque un folleto que explica de manera sencilla el plan de salvación. ¡Qué gozo se siente cuando vemos que una persona se entrega a Jesús!
Pero no toda la gente es receptiva al mensaje y hay quienes se burlan de la fe. Puede ser en el ambiente hostil del trabajo o en el círculo refinado de amistades, tal vez en un chat con gente que no conocemos o con miembros de la familia que rechazan a Jesús. Hablar de Cristo y su obra de una manera abierta puede alejar a algunas personas de nosotros, y, tristemente, también de la salvación. No quiero imaginar que hubiese pasado si el rechazo y la burla hubiesen hecho desistir a los primeros cristianos. Ellos sufrieron el ridículo y la persecución por anunciar el mensaje de Cristo crucificado, aun cuando a mucha gente le pareciera locura.
Lo que hacen ahora es intentar hacer atractivo el cristianismo exaltando los beneficios de la fe. Predican de estabilidad familiar, salud financiera, bienestar emocional, relaciones saludables. Pero si no hablamos de Cristo y de su muerte, ¿se nos ha ocurrido pensar que pasará si los oyentes ganan el mundo y pierden su alma?
Gracias, te damos, Señor, porque podemos compartir el mensaje salvador de tu Hijo. Te pedimos que abras las puertas para predicarlo con libertad. Por Jesucristo, amén.
El camino a la madurez cristiana es una travesía maravillosa. No hay nada que se compare a estar en sintonía con la voluntad de nuestro bondadoso Dios. Su Hijo Jesucristo ha hecho posible el recorrido a través de su muerte en la cruz. Y, por si fuera poco, Dios ha hecho morar su Espíritu en nosotros para guiarnos, fortalecernos y capacitarnos para crecer junto con nuestros hermanos en la fe. Pero tenga cuidado de caer en la tentación de buscar atajos. No se deje seducir por los predicadores que le animan a seguir una meta distinta. La iglesia de Corinto es un ejemplo de los peligros de equi- vocar el camino y la confusión resultante. Gracias a Dios, nuestros errores no tienen la última palabra, y él permitió que el apóstol Pablo atendiera la necesidad pastoral de esta iglesia. De ese modo, la iglesia pudo retomar el camino, y nosotros también podemos hacerlo si nos hemos extraviado.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.