26 de junio del 2021
1 Corintios 14:1-19
ORDEN EN LA SALA
“Pues debo orar con el espíritu, pero también con el entendimiento. Debo cantar con el espíritu, pero también con el entendimiento”. 1 Corintios 14:15
Dios no es Dios de confusión, menos cuando se trata de sus propósitos de salvación centrados en su Hijo Jesucristo. Cristo solo puede ser conocido donde él es revelado claramente. Y sus seguidores tenemos que asegurarnos que el evangelio sea presentado con la mayor claridad posible. Las oportunidades que tenemos de presentar el mensaje de Cristo no deben opacar ni oscurecer su obra redentora de ninguna manera.
Una de esas oportunidades ocurre durante el culto congregacional. Cada elemento de la adoración debe realzar a Cristo y la relación especial que los creyentes gozan con él. En los himnos o en las oraciones, en la lectura como en la explicación de la Palabra, debemos aspirar a la mayor claridad posible. De otra forma, puede ser que demos rienda suelta a nuestras emociones, sin entender realmente lo que estamos haciendo. Y podemos atribuir al Espíritu Santo muchas cosas que él no ha dicho ni hecho.
¿Ha estado alguna vez en un servicio de adoración en el que no entendía nada de lo que sucedía? Pues imagine a una persona que nunca ha estado en una iglesia. No estamos ahí para alardear de nuestras experiencias espirituales personales ni para exhibir nuestro conocimiento teológico. Mientras buscamos glorificar a Dios y edificarnos unos a otros, también queremos que otros lleguen al conocimiento de Cristo.
Padre celestial, ayúdame a presentar a Cristo siempre de una manera clara y gozosa. En su nombre, amén.?
El camino a la madurez cristiana es una travesía maravillosa. No hay nada que se compare a estar en sintonía con la voluntad de nuestro bondadoso Dios. Su Hijo Jesucristo ha hecho posible el recorrido a través de su muerte en la cruz. Y, por si fuera poco, Dios ha hecho morar su Espíritu en nosotros para guiarnos, fortalecernos y capacitarnos para crecer junto con nuestros hermanos en la fe. Pero tenga cuidado de caer en la tentación de buscar atajos. No se deje seducir por los predicadores que le animan a seguir una meta distinta. La iglesia de Corinto es un ejemplo de los peligros de equi- vocar el camino y la confusión resultante. Gracias a Dios, nuestros errores no tienen la última palabra, y él permitió que el apóstol Pablo atendiera la necesidad pastoral de esta iglesia. De ese modo, la iglesia pudo retomar el camino, y nosotros también podemos hacerlo si nos hemos extraviado.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.