24 de junio del 2021
1 Corintios 12:19-27
MISIÓN EN COMUNIDAD
“…para que no haya desunión en el cuerpo, sino que cada miembro del cuerpo se preocupe por los otros”. 1 Corintios 12:25
Cuando Dios nos dice que en la iglesia todos debemos preocuparnos unos por otros, no está haciendo una sugerencia. Ningún cristiano puede funcionar por sí solo. Nos invita a decirle al otro: tú me necesitas, yo te necesito. Hemos sido creados para cumplir nuestra misión en comunidad, como los miembros en nuestro organismo.
A veces la idea que tenemos de ser miembros de algo no ayuda a entender la profundidad de lo que significa pertenecer al cuerpo de Cristo. Cuando usted se hace miembro de una tienda no necesita conocer quienes más están suscritos. No necesita reunirse con ellos para compartir experiencias. Si algo le pasa a alguien, lo más probable es que ni se entere.
Si usted se agrega a la iglesia influido por las ideas seculares, ser miembros puede ser más o menos importante para usted. Pero la Palabra de Dios nos enseña algo maravilloso: “De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”. En medio de los meses difíciles que hemos pasado, qué hermoso es saber que otros se preocupan por nuestro bienestar físico y espiritual. Si aún no ha podido congregarse plenamente, ¿ha pensado a quien le va a decir no solo que lo ha extrañado, sino que lo necesita para seguir creciendo en su fe?
Padre, bendice a tu pueblo que no ha podido reunirse con sus hermanos en la fe por tanto tiempo. Únenos con tu Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.?
El camino a la madurez cristiana es una travesía maravillosa. No hay nada que se compare a estar en sintonía con la voluntad de nuestro bondadoso Dios. Su Hijo Jesucristo ha hecho posible el recorrido a través de su muerte en la cruz. Y, por si fuera poco, Dios ha hecho morar su Espíritu en nosotros para guiarnos, fortalecernos y capacitarnos para crecer junto con nuestros hermanos en la fe. Pero tenga cuidado de caer en la tentación de buscar atajos. No se deje seducir por los predicadores que le animan a seguir una meta distinta. La iglesia de Corinto es un ejemplo de los peligros de equi- vocar el camino y la confusión resultante. Gracias a Dios, nuestros errores no tienen la última palabra, y él permitió que el apóstol Pablo atendiera la necesidad pastoral de esta iglesia. De ese modo, la iglesia pudo retomar el camino, y nosotros también podemos hacerlo si nos hemos extraviado.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.