25 de junio del 2021
1 Corintios 13:1-13
EL CAMINO MENOS TRANSITADO
“…y si tengo la fe necesaria para mover montañas,
pero no tengo amor, no soy nada”.
1 Corintios 13:2
En un poema muy conocido de Robert Frost hay una estrofa que dice: “Debo estar diciendo esto con un suspiro de aquí a la eternidad: Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, yo tomé el menos transitado, y eso hizo toda la diferencia”.
Suena bastante familiar. Nos gustan los caminos cómodos, las soluciones fáciles, las opciones que no requieren gran esfuerzo. Eso puede convertirse en un estilo de vida, y llevarnos a evadir los caminos poco transitados. Pero puede ser un problema en el terreno espiritual. Hay elementos de la vida cristiana que no se pueden eliminar, eludir, o minimizar, aunque la mayoría prefiera mirar para otro lado. Es el caso del amor. Usted puede lograr experiencias espirituales extraordinarias y hacer sacrificios extremos, pero nada de esto puede considerarse un substituto de la práctica cristiana del amor.
El pasaje no dice que las experiencias espirituales sean malas, o que los creyentes en Jesucristo no deban procurarlas. Lo que dice es que practicar estas cosas sin la motivación correcta, sin que procedan de un corazón impulsado por el amor, carece de valor. Suena tan simple, y no obstante, la gente prefiere evadir el camino del amor, y tomar rutas alternas, caminos trillados, sendas anchas, y por eso es que, el camino del amor, es, a veces, el camino menos transitado.
Ayúdame, Señor, a hacer de la práctica del amor una prioridad en mi vida, y hacerlo de manera sincera y comprometida. Por el amor de Jesús, amén.?
El camino a la madurez cristiana es una travesía maravillosa. No hay nada que se compare a estar en sintonía con la voluntad de nuestro bondadoso Dios. Su Hijo Jesucristo ha hecho posible el recorrido a través de su muerte en la cruz. Y, por si fuera poco, Dios ha hecho morar su Espíritu en nosotros para guiarnos, fortalecernos y capacitarnos para crecer junto con nuestros hermanos en la fe. Pero tenga cuidado de caer en la tentación de buscar atajos. No se deje seducir por los predicadores que le animan a seguir una meta distinta. La iglesia de Corinto es un ejemplo de los peligros de equi- vocar el camino y la confusión resultante. Gracias a Dios, nuestros errores no tienen la última palabra, y él permitió que el apóstol Pablo atendiera la necesidad pastoral de esta iglesia. De ese modo, la iglesia pudo retomar el camino, y nosotros también podemos hacerlo si nos hemos extraviado.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.