1 Corintios 13:1-13
EL CAMINO MENOS TRANSITADO
“…y si tengo la fe necesaria para mover montañas,
pero no tengo amor, no soy nada”.
1 Corintios 13:2
En un poema muy conocido de Robert Frost hay una estrofa que dice: “Debo estar diciendo esto con un suspiro de aquí a la eternidad: Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, yo tomé el menos transitado, y eso hizo toda la diferencia”.
Suena bastante familiar. Nos gustan los caminos cómodos, las soluciones fáciles, las opciones que no requieren gran esfuerzo. Eso puede convertirse en un estilo de vida, y llevarnos a evadir los caminos poco transitados. Pero puede ser un problema en el terreno espiritual. Hay elementos de la vida cristiana que no se pueden eliminar, eludir, o minimizar, aunque la mayoría prefiera mirar para otro lado. Es el caso del amor. Usted puede lograr experiencias espirituales extraordinarias y hacer sacrificios extremos, pero nada de esto puede considerarse un substituto de la práctica cristiana del amor.
El pasaje no dice que las experiencias espirituales sean malas, o que los creyentes en Jesucristo no deban procurarlas. Lo que dice es que practicar estas cosas sin la motivación correcta, sin que procedan de un corazón impulsado por el amor, carece de valor. Suena tan simple, y no obstante, la gente prefiere evadir el camino del amor, y tomar rutas alternas, caminos trillados, sendas anchas, y por eso es que, el camino del amor, es, a veces, el camino menos transitado.
Ayúdame, Señor, a hacer de la práctica del amor una prioridad en mi vida, y hacerlo de manera sincera y comprometida. Por el amor de Jesús, amén.?