23 de junio del 2021
1 Corintios 12:12-18
CADA MIEMBRO ES IMPORTANTE
“Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?”.
1 Corintios 12:16
Qué bueno que las orejas no hablan. Si lo hicieran, con todo lo que escuchan, podrían meternos en problemas. No, no queremos que hagan otra cosa, sino que funcionen adecuadamente. Las apreciamos por la habilidad que tienen, no por la que no tienen. Lo último que queremos es que se sientan insatisfechas, ignoradas, y llenas de envidia de las otras partes del cuerpo.
¿Se imagina cómo sería el cuerpo humano si entre sus distintas partes creciera el descontento? ¿Qué pasaría si nuestros miembros pudieran desarrollar sentimientos de falta de pertenencia, baja autoestima y necesidad de aceptación? Sería una tragedia escuchar a la oreja decir: “Porque no soy ojo, no soy del cuerpo”. Pero como miembro del cuerpo de Cristo, ¿te has sentido alguna vez así? ¿Te has fijado en otros, visto sus cualidades y concluido que lo que Dios a ti te ha dado no es de valor?
Si algo así te ha pasado, Dios piensa de una manera diferente: en su iglesia cada miembro es importante. Él se fijó en ti, te salvó, y te hizo formar parte de este glorioso pueblo sin hacerte pasar por un test de competencia. Por eso es que tienes un lugar y una función importante en su iglesia. Dios te ha colocado allí para contribuir de una manera única y especial. Y tu tarea es descubrir el lugar en el que Dios quiere usarte para su gloria.
Señor, ayúdame a descubrir mi lugar en tu iglesia, y a hacerlo con gozo aun si no es algo vistoso. En Jesús te lo pido, amén.?
El camino a la madurez cristiana es una travesía maravillosa. No hay nada que se compare a estar en sintonía con la voluntad de nuestro bondadoso Dios. Su Hijo Jesucristo ha hecho posible el recorrido a través de su muerte en la cruz. Y, por si fuera poco, Dios ha hecho morar su Espíritu en nosotros para guiarnos, fortalecernos y capacitarnos para crecer junto con nuestros hermanos en la fe. Pero tenga cuidado de caer en la tentación de buscar atajos. No se deje seducir por los predicadores que le animan a seguir una meta distinta. La iglesia de Corinto es un ejemplo de los peligros de equi- vocar el camino y la confusión resultante. Gracias a Dios, nuestros errores no tienen la última palabra, y él permitió que el apóstol Pablo atendiera la necesidad pastoral de esta iglesia. De ese modo, la iglesia pudo retomar el camino, y nosotros también podemos hacerlo si nos hemos extraviado.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.