19 de junio del 2021
1 Corintios 10:23-11:1
SU GLORIA PRIMERO
“En todo caso, lo mismo si comen, que si beben, que si hacen cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios”.
1 Corintios 10:31
“Entre pucheros anda el Señor”, decía una religiosa de hace algunos siglos, y ¡cuánta razón tenía! En su tiempo, el ideal cristiano consistía en recluirse en un monasterio o en un convento para dedicarse a las actividades “espirituales” como la oración y el ayuno. Las actividades cotidianas eran consideradas de menor valor y sin ninguna trascendencia en nuestra comunión con Dios.
Pero ¿cómo podemos darle la importancia a cosas como la comida, el trabajo, la vida en familia, los estudios y el entretenimiento? Estas actividades ocupan mucho más tiempo que la oración o la lectura de la Biblia. Y lo último que podemos hacer es desligarlas de nuestro llamado cristiano. Al contrario, nuestra vida diaria está diseñada por el Creador para que en ella también le glorifiquemos. Y no es una mera sugerencia. Como creyentes, glorificar a Dios en estas cosas que, a la vez, disfrutamos, es parte de la obediencia que le debemos.
¿Qué área de su vida le cuesta más trabajo dedicarle a Dios? Recuerde que el pasaje nos llama a depositar “todo” en el altar de Dios. ¿Se imagina la bendición que usted será para otros al conducirse teniendo en mente el honor de Dios? En lugar de ser fuente de conflicto, la manera en que actuamos en la vida diaria nos permitirá testificar de nuestro glorioso Dios.
Padre, concédeme honrarte en toda mi vida, y ser así de edificación y testimonio a otros. En Cristo, amén.
El camino a la madurez cristiana es una travesía maravillosa. No hay nada que se compare a estar en sintonía con la voluntad de nuestro bondadoso Dios. Su Hijo Jesucristo ha hecho posible el recorrido a través de su muerte en la cruz. Y, por si fuera poco, Dios ha hecho morar su Espíritu en nosotros para guiarnos, fortalecernos y capacitarnos para crecer junto con nuestros hermanos en la fe. Pero tenga cuidado de caer en la tentación de buscar atajos. No se deje seducir por los predicadores que le animan a seguir una meta distinta. La iglesia de Corinto es un ejemplo de los peligros de equi- vocar el camino y la confusión resultante. Gracias a Dios, nuestros errores no tienen la última palabra, y él permitió que el apóstol Pablo atendiera la necesidad pastoral de esta iglesia. De ese modo, la iglesia pudo retomar el camino, y nosotros también podemos hacerlo si nos hemos extraviado.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.