Salmo 138
Misión cumplida
¡El Señor llevará a feliz término su acción en mi favor!
Salmo 138:8
La vida humana es tan compleja que muchas personas viven desorientadas. No tienen una respuesta adecuada a las dificultades inesperadas o a las grandes interrogantes de la vida, por lo que terminan transitando sin un rumbo concreto por la vida. Inclusive, estas personas, por lo general, llegan a desconfiar de que la vida tenga propósito alguno, o, si creen que lo tiene, dudan que puedan llegar a conocerlo.
Las palabras del salmista son muy distintas. Están impregnadas de una confianza exuberante que nos contagian de su optimismo. Para él, la vida no solo tiene un propósito, sino que Dios interviene en su favor para llevarle a un final feliz. Y no es porque se encuentre en una situación cómoda y tranquila. A su alrededor están sus enemigos que respiran amenazas y ponen en riesgo su integridad física. Pero el salmista no se desalienta. Él confía que las circunstancias adversas simplemente permitirán que la obra de Dios en su vida brille con mayor fulgor.
La confianza del salmista es entendible. Después de todo, que Dios guíe nuestra vida y no nos deje a merced del capricho o la casualidad como otros creen, es algo que esperaríamos de un ser sabio, bondadoso y lleno de amor. Su invitación sigue siendo la misma: pon tu vida en mis manos y yo la llevaré a feliz término.
Señor, te confieso que no me resulta fácil creer que mi vida pueda tener dirección en medio del caos en que se encuentra. Pero acepto de todo corazón tu ofrecimiento. En Cristo, amén.