29 de mayo del 2021
Daniel 5:22-30
TUS DÍAS ESTÁN CONTADOS
“Dios ha medido los días del reinado de Su Majestad, y le ha señalado su fin”.
Daniel 5:26
Seguramente usted ha escuchado algo parecido. Puede ser de alguien que se encuentra internado en un hospital con una enfermedad terminal o en un centro comercial que ha decidido cerrar sus puertas. En cualquier caso, estas palabras nos recuerdan la brevedad y transitoriedad de la vida humana.
Pero ¿sucede lo mismo con los grandes, los poderosos y de aquellos que parecen tener en sus manos el destino de este mundo? ¿Pueden ellos lograr que ese final llegue hasta que así lo deseen? No, cuando ese final ha sido declarado por Aquél que es quien tiene en sus manos los destinos de este mundo. Como ejemplo tenemos al Rey de Babilonia, el hombre más poderoso del planeta en ese tiempo, y que, para su desconcierto, recibió este mensaje de Dios en una forma bastante excepcional.
De todos modos, los seres humanos nos conducimos como si una vida bastante larga nos esperase. Y confiando en eso, gastamos gran parte de nuestra vida en placeres, y dejamos para el final la decisión de acercarnos a Dios. Nos pasa lo del borracho que llegó a su hogar, y encontró dos velas encendidas, por lo que decidió apagar una de ellas. El problema es que solo había una, y apagó la única que tenía. Tenemos solo una vida y no sabemos cuánto haya de durar, por lo que debemos ponernos a cuentas con Dios lo más pronto posible.
Dios mío, sé que he ignorado tu presencia durante mucho tiempo, pero te entrego mi vida para que tú la uses como a ti te plazca. Amén.
Se ha ido ya una quinta parte del siglo XXI y no volverá más. Y, para asombro de todos, la pandemia del Covid-19 ha terminado con millares de vidas. ¿Qué hemos hecho para que la obra de Dios sea conocida en todos los rincones de la tierra? ¿Cómo hemos contribuido para que la Palabra de Dios esté a la disposición de las personas? Entiendo que nuestro día a día esté lleno de tareas, de compromisos que cumplir y cuentas qué pagar... pero ¿qué hemos hecho por la obra de Dios y por la divulgación de su evangelio? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema con algunos pasajes que nos ayudarán a responder a esta pregunta: ¿Qué es lo que Dios espera de cada uno de nosotros? Nuestro deseo es que seamos identificados como predicadores del Evangelio de la Salvación, del mensaje de vida por medio de Cristo que un día llegó hasta nosotros
Edison Souza
Periodista y presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas São Paulo, Brasil