30 de mayo del 2021
Filipenses 4:10-20
SEGURIDAD EN DIOS
“Mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”.
Filipenses 4:19
¡Qué hermoso es marcharse a casa seguro que el Señor cumplirá esta promesa a sus hijos! Conozco pastores que concluyen el servicio de adoración usando este texto para bendecir al pueblo de Dios. Y no pronuncian estas palabras como si fuera una fórmula mágica que desatará ciertas fuerzas del universo en nuestro favor.
¿Cuál es, entonces, la seguridad que tenemos de que Dios nos incluye entre aquellos que pueden abrir sus manos para recibir sus bendiciones? La clave está en la frase “en Cristo Jesús”. Es en la unión con su Hijo que nosotros tenemos acceso a los tesoros del cielo. Es en Cristo que todas sus promesas son “amén” para quienes forman parte de su pueblo. “Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas?” (Romanos 8:32), pregunta retóricamente el apóstol Pablo.
Esta despedida en el culto también nos lleva a pensar: ¿Cuál ha sido mi necesidad en estos últimos días? ¿Salud, empleo, una relación duradera...? ¿Con qué confianza nos acercamos a Dios aun en tiempos difíciles? Pablo pronunció esta bendición desde una cárcel. “Tengo más que suficiente” decía él, sin quejarse, y compartiendo con la iglesia la alegría que tenía en Cristo. ¡Qué esa sea nuestra actitud siempre!
Glorioso Dios, ayúdanos a descansar en Tu providencia. Que podamos desterrar de nuestro corazón la angustia, inseguridad y ansiedad. Por el amor de Jesús, Amén.
Se ha ido ya una quinta parte del siglo XXI y no volverá más. Y, para asombro de todos, la pandemia del Covid-19 ha terminado con millares de vidas. ¿Qué hemos hecho para que la obra de Dios sea conocida en todos los rincones de la tierra? ¿Cómo hemos contribuido para que la Palabra de Dios esté a la disposición de las personas? Entiendo que nuestro día a día esté lleno de tareas, de compromisos que cumplir y cuentas qué pagar... pero ¿qué hemos hecho por la obra de Dios y por la divulgación de su evangelio? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema con algunos pasajes que nos ayudarán a responder a esta pregunta: ¿Qué es lo que Dios espera de cada uno de nosotros? Nuestro deseo es que seamos identificados como predicadores del Evangelio de la Salvación, del mensaje de vida por medio de Cristo que un día llegó hasta nosotros
Edison Souza
Periodista y presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas São Paulo, Brasil