27 de mayo del 2021
Lucas 2:41-52
EN CONTACTO CON DIOS
Jesús les contestó: “¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?” Lucas 2:49
La comunión con Dios no puede ser algo casual en la vida de un creyente. La participación en los servicios de adoración no es suficiente alimento para un alma que tiene sed de Dios, como tampoco lo es asistir solo cuando hay celebraciones especiales. Aunque buscar a Dios en tiempos de necesidad es sabio, no podemos solo acercarnos a él para salir de apuros.
Nuestra relación tiene que ser algo constante porque es para esto que Dios creó al hombre. En Isaías 43:10 el Señor afirma: “Ustedes son mis testigos, mis siervos, que yo elegí para que me conozcan y confíen en mí y entiendan quién soy. Antes de mí no ha existido ningún dios, ni habrá ninguno después de mí”. Estamos hablando entonces, no de una obligación pesada o un deber gravoso, sino de un privilegio exclusivo. Dios nos ha escogido para vivir en comunión con él y darle a conocer. No es una carga sino una bendición. No es un pasatiempo sino una necesidad.
Jesús lo sabía. Por eso, al ser cuestionado por sus padres terrenales, respondió: “¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?” En realidad, no se trata de vivir dentro de la iglesia ... Lo que Dios quiere es que nos involucremos con el evangelio, que hablemos de la obra redentora de Jesús y que asumamos nuestro papel como cristianos.
Quiero mantener contacto contigo, oh, Dios, en todos los momentos de mi vida. Por favor, no me abandones nunca. Por el amor de Jesús, amén.
Se ha ido ya una quinta parte del siglo XXI y no volverá más. Y, para asombro de todos, la pandemia del Covid-19 ha terminado con millares de vidas. ¿Qué hemos hecho para que la obra de Dios sea conocida en todos los rincones de la tierra? ¿Cómo hemos contribuido para que la Palabra de Dios esté a la disposición de las personas? Entiendo que nuestro día a día esté lleno de tareas, de compromisos que cumplir y cuentas qué pagar... pero ¿qué hemos hecho por la obra de Dios y por la divulgación de su evangelio? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema con algunos pasajes que nos ayudarán a responder a esta pregunta: ¿Qué es lo que Dios espera de cada uno de nosotros? Nuestro deseo es que seamos identificados como predicadores del Evangelio de la Salvación, del mensaje de vida por medio de Cristo que un día llegó hasta nosotros
Edison Souza
Periodista y presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas São Paulo, Brasil