11 de mayo del 2021
1 Corintios 10:23-33
PERO NO TODO CONVIENE
“Se dice: ‘Uno es libre de hacer lo que quiera’. Es cierto, pero no todo conviene”.
1 Corintios 10:23
Uno de los mayores beneficios que un creyente disfruta es la libertad que tenemos en Cristo. Pero ¡qué difícil resulta a veces entender en qué consiste exactamente esa libertad! Nos alegramos por haber sido liberados de la esclavitud del pecado y de la obligación de cumplir perfectamente la ley. ¿Significa esto que podemos entonces hacer lo que queramos? No es raro que haya creyentes que piensen así. En Corinto así pasaba, pero ¿es realmente así?
Por supuesto que no. La libertad en Cristo no puede confundirse nunca con libertinaje. Pablo está de acuerdo en que uno es libre de hacer lo que quiera, siempre y cuando nuestros actos edifiquen nuestra vida y la de la comunidad. Sin embargo, no siempre es conveniente hacer algo por el simple hecho de tener libertad de hacerlo. Es el caso de la carne sacrificada a los ídolos en tiempos de Pablo, o la forma de vestir o la música que escuchamos en nuestro tiempo. Si hacerlo daña la conciencia de un hermano, no podemos convertirnos en una piedra de tropiezo para los demás.
Y, claro, todo lo que hacemos debe tener la gloria de Dios en mente. Sean cosas tan comunes como beber, o asuntos más comprometedores como en los negocios, compromisos sociales o inclinaciones políticas, vivamos para darle toda la gloria a Dios.
Señor, quiero ser un ciudadano libre, y no quiero que otras personas se escandalicen a causa de mis acciones. ¡Ayúdame! En el nombre de Jesús, Amén.
Se ha ido ya una quinta parte del siglo XXI y no volverá más. Y, para asombro de todos, la pandemia del Covid-19 ha terminado con millares de vidas. ¿Qué hemos hecho para que la obra de Dios sea conocida en todos los rincones de la tierra? ¿Cómo hemos contribuido para que la Palabra de Dios esté a la disposición de las personas? Entiendo que nuestro día a día esté lleno de tareas, de compromisos que cumplir y cuentas qué pagar... pero ¿qué hemos hecho por la obra de Dios y por la divulgación de su evangelio? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema con algunos pasajes que nos ayudarán a responder a esta pregunta: ¿Qué es lo que Dios espera de cada uno de nosotros? Nuestro deseo es que seamos identificados como predicadores del Evangelio de la Salvación, del mensaje de vida por medio de Cristo que un día llegó hasta nosotros
Edison Souza
Periodista y presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas São Paulo, Brasil