12 de mayo del 2021
Proverbios 19:1-20
EL SECRETO DE LA SABIDURÍA
“Atiende al consejo y acepta la corrección; así llegarás a ser sabio” Proverbios 19:20
Alguna vez hemos escuchado el cuento del genio que puede cumplir cualquier deseo que le pidan. Nos agrada porque en el fondo quisiéramos que algo así pudiera suceder. Pero ¿se ha imaginado al propio Dios, diciéndole a alguien, “Pídeme lo que quieras, yo te lo daré”. Y si ése fuera su caso, ¿qué le pediría? Espero que no sea de aquellos que tratan a Dios como al genio de la lámpara, y le demandan simplemente bienestar material.
Sabemos de una persona que efectivamente escuchó esas palabras del propio Dios, y tomó la decisión correcta. Hablamos de Salomón, cuando estaba a punto de iniciar su reinado, y su respuesta fue ésta: “Tú trataste con gran bondad a mi padre David, y a mí me pusiste a reinar en su lugar. Por tanto, dame sabiduría y conocimiento para dirigir a este pueblo; porque ¿quién va a gobernar a este pueblo tuyo tan grande?”
Nosotros quizá no tenemos una responsabilidad tan grande como ésa, pero no significa que no necesitemos de sabiduría. Como hijos de Dios debemos procurarla, mantenerla y desarrollarla para responder a los desafíos que la vida nos presenta. El libro de Proverbios es de gran ayuda porque allí Dios, como el padre amoroso que es, enseña, orienta y corrige. A veces, de forma dolorosa o un poco severa, pero siempre para nuestro propio bien.
Amado Dios, danos la humildad para que podamos aceptar tu corrección, y así alcancemos la plena sabiduría. Por el amor de Jesús, Amén.
Se ha ido ya una quinta parte del siglo XXI y no volverá más. Y, para asombro de todos, la pandemia del Covid-19 ha terminado con millares de vidas. ¿Qué hemos hecho para que la obra de Dios sea conocida en todos los rincones de la tierra? ¿Cómo hemos contribuido para que la Palabra de Dios esté a la disposición de las personas? Entiendo que nuestro día a día esté lleno de tareas, de compromisos que cumplir y cuentas qué pagar... pero ¿qué hemos hecho por la obra de Dios y por la divulgación de su evangelio? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema con algunos pasajes que nos ayudarán a responder a esta pregunta: ¿Qué es lo que Dios espera de cada uno de nosotros? Nuestro deseo es que seamos identificados como predicadores del Evangelio de la Salvación, del mensaje de vida por medio de Cristo que un día llegó hasta nosotros
Edison Souza
Periodista y presbítero en La Iglesia Presbiteriana de Campinas São Paulo, Brasil