Marcos 8:34-38
LLEVAR LA CRUZ
“Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame”. Marcos 8:34
La muerte de Cristo estaba cerca. Él pronto enfrentaría la cruz. Pero sus discípulos no parecían estar en la misma sintonía. Ellos no solo temían a la cruz, pensaban que era indigna del maestro e incompatible con el reino que él les había prometido. Intentaron disuadir a Jesús, pero en lugar de eso, él les dijo que ellos tendrían que hacer lo mismo: cargar su cruz.
Él se refería de esta forma a una de las cualidades que los discípulos de cualquier época deben mostrar. Jesús dice que la autonegación y el llevar la cruz son parte de la vida de quienes deciden seguirle. Los discípulos mueren a sí mismos y ceden el control de su vida a Jesús. Por eso él pidió a sus seguidores que estuvieran preparados para renunciar a posesiones, posiciones e incluso lazos familiares si fuera necesario.
Este es uno de los pasos más difíciles al seguir a Jesús, y no se debe confundir con la autocompasión que se experimenta al sobrellevar una desgracia o una relación complicada. Se trata de darle a Cristo la máxima prioridad en nuestra vida, y hacerlo, de forma voluntaria. Hoy en día, los cristianos de muchos lugares sufren por creen en Jesús y seguirle. El antagonismo a su fe puede conducir a una persecución total. ¡Los cristianos cuyas vidas se vuelven incómodas o peligrosas por causa de Jesús son incontables!
Señor Jesús, te pertenezco. En el fondo sé que hay cosas difíciles que me estás pidiendo que haga. Ayúdame a levantar mi cruz. En tu nombre oro. Amén.