08 de diciembre del 2020
Salmo 22:1-19
GRITO DESESPERADO
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
Salmo 22:1
El año 2020 se suponía iba a ser el año para reajustar la visión, cumplir nuestros sueños, pero, para algunos, se ha convertido en una pesadilla. Mientras escribía estas líneas, recibí un mensaje de audio de una joven, con su voz entrecortada por el llanto, pidiendo oración por la salud de su padre. Pero el cielo tenía otros planes.
Por eso, no me sorprende que muchas familias se hayan llegado a identificar con las primeras palabras del Salmo 22, más que con las del salmo siguiente, un poco más conocidas. Es un grito desgarrador, ante lo que percibimos como la ausencia de Dios, en el contexto del dolor que el coronavirus ha dejado.
Y algunos se castigan pensando que expresar nuestro dolor de esa forma pudiera indicar falta de fe, pero no es así. Si en algún momento, hemos llegado a sentir algo parecido, estamos en buena compañía. Porque Cristo mismo repitió estas palabras mientras colgaba de la cruz, sufriendo mucho más de lo que nosotros podemos imaginar. Y a diferencia de nosotros, él sí sufrió de manera real el abandono de su Padre al llevar el castigo que nuestros pecados merecían. Es de esta forma que Dios responde a nuestro dolor: ocupando nuestro lugar, y asegurándonos que es así que el mal, la enfermedad y el sufrimiento han sido vencidos en la cruz. ¡Demos la gloria a Dios por no dejarnos solos!
Señor, gracias por recordarme desde la cruz que mis sufrimientos son solo temporales, y no se comparan con la gloria que nos tienes preparada. Por Jesucristo, Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.