23 de diciembre del 2020
Lucas 1:67-79
EL SOL DE UN NUEVO DÍA
“Porque nuestro Dios, en su gran misericordia, nos trae de lo alto el sol de un nuevo día”
Lucas 1:78 DHH
El 2020 se convirtió en un oscuro laberinto para mucha gente. Nunca imaginamos la gigantesca estela de dolor que dejaría a su paso, ni la gran cantidad de problemas que casi al finalizar el año seguimos enfrentando. Deseamos que concluya como si el inicio de un nuevo año significara automáticamente ver la luz al final del túnel. Desafortunadamente, el sufrimiento y la desgracia no parecen regirse por los días del calendario.
Las palabras de nuestro texto, tomadas de uno de los himnos que aparecen en el evangelio de Lucas, ofrecen un rayo de esperanza. Antes que Jesús naciera en Belén, un sacerdote de edad avanzada, identificó este momento como el tiempo en que Dios iba a revertir el infortunio de Israel. Los siglos previos a la venida de Cristo habían sido como un largo invierno para el pueblo de Dios. Pero ahora Dios estaba a punto de darle un giro no solo a un día o a un año, sino a todo nuestro calendario.
Cristo significa para nosotros la luz de un nuevo día en que la misericordia de Dios brilla de manera única. Su venida a este mundo no se convierte en una solución temporal para nuestras dificultades. Él arregla el problema mayor del ser humano, permitiendo que la comunión con Dios sea posible, desde ahora y hasta la eternidad. ¿Has visto ya la luz de este nuevo día?
Precioso Salvador, permite que pongamos las experiencias más difíciles por las que hayamos pasado debajo de tu luz. Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.