22 de diciembre del 2020
Lucas 1:46-56
UNA MADRE BIENAVENTURADA
“Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones”
Lucas 1:48
El evangelio de Lucas recoge algunos himnos relacionados con el nacimiento de Cristo. Si los ha leído, se habrá dado cuenta que no son como nuestros villancicos. Son cantos que expresan claramente la gloria a Dios, la confianza en sus promesas, y el carácter de Cristo. Esto es evidente en el primero de estos himnos conocido como el Magnificat, por la palabra con la que comienza en latín: “Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:46-47).
Estas palabras vienen de los labios de María, la madre del Señor. Las estrofas de su himno celebran la grandeza, misericordia y fidelidad de Dios. Su encuentro con su pariente Elizabeth, quien también había recibido la visita divina, le ha convencido que Dios está actuando por medio de ellas para cumplir las promesas de salvación a su pueblo.
En este sentido María es un ejemplo de buena disposición para servir al Señor. Cuando ella se describe como una “humilde sierva” no lo hace por falsa modestia. Ella reconoce que Dios la ha escogido por gracia, pero es Dios que merece la honra. Pero a veces perdemos de vista el grandísimo privilegio que significó llevar al Hijo de Dios en su vientre. No de balde dice ella que las generaciones le llamarán bienaventurada, y eso la hace objeto de nuestra admiración, aunque no de nuestra devoción.
Señor, gracias por tu misericordia para usar vasos frágiles para llevar a cabo tus propósitos. Permite que nuestra alma siempre esté lista para glorificarte. Por Jesucristo, Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.