Miqueas 5:1-9
¡OH, ALDEHUELA DE BELÉN!
“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel”
Miqueas 5:2
El himno que sirve de título a nuestra devoción de hoy capta adecuadamente lo que Belén era en tiempo antiguos. Por su tamaño, es más común llamarle una aldea. Y, aun así, la palabra adquiere un tono elevado como cuando decimos pesebre o cruz. Pero estamos hablando de un lugar pequeño, y podríamos decir insignificante a los ojos humanos. Uno de esos lugares que era difícil encontrar en los mapas antiguos.
Pero Dios tiene una cualidad extraordinaria de fijarse en lo menospreciado del mundo. Había lugares más bonitos, ciudades más avanzadas, pueblos más poderosos. Pero él escogió para vivir sus primeros días de vida en el pintoresco lugar de Belén. No fue una decisión motivada por las circunstancias, sino algo que él ya había anunciado desde cientos de años atrás.
¿Se imagina que pasaría si Dios anunciara hoy su intención de visitar la tierra? ¿Cuántos mandatarios ofrecerían sus ciudades más atractivas para hospedarle? Pero esto no es algo que nosotros decidimos, sino que él escoge. Y todavía sorprenden los lugares en que él viene a morar. Corazones solitarios, vidas desesperadas, almas sedientas de amor. Ninguna de las situaciones más incómodas le son un obstáculo para tocar a nuestra puerta. Él puede hacer de tu vida su morada, y convertirlo en un lugar digno de un rey.
Padre celestial, mi corazón está dispuesto. Haz de él un santuario en el que tu Hijo haga su morada. En Jesús. Amén.