21 de diciembre del 2020
Miqueas 5:1-9
¡OH, ALDEHUELA DE BELÉN!
“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel”
Miqueas 5:2
El himno que sirve de título a nuestra devoción de hoy capta adecuadamente lo que Belén era en tiempo antiguos. Por su tamaño, es más común llamarle una aldea. Y, aun así, la palabra adquiere un tono elevado como cuando decimos pesebre o cruz. Pero estamos hablando de un lugar pequeño, y podríamos decir insignificante a los ojos humanos. Uno de esos lugares que era difícil encontrar en los mapas antiguos.
Pero Dios tiene una cualidad extraordinaria de fijarse en lo menospreciado del mundo. Había lugares más bonitos, ciudades más avanzadas, pueblos más poderosos. Pero él escogió para vivir sus primeros días de vida en el pintoresco lugar de Belén. No fue una decisión motivada por las circunstancias, sino algo que él ya había anunciado desde cientos de años atrás.
¿Se imagina que pasaría si Dios anunciara hoy su intención de visitar la tierra? ¿Cuántos mandatarios ofrecerían sus ciudades más atractivas para hospedarle? Pero esto no es algo que nosotros decidimos, sino que él escoge. Y todavía sorprenden los lugares en que él viene a morar. Corazones solitarios, vidas desesperadas, almas sedientas de amor. Ninguna de las situaciones más incómodas le son un obstáculo para tocar a nuestra puerta. Él puede hacer de tu vida su morada, y convertirlo en un lugar digno de un rey.
Padre celestial, mi corazón está dispuesto. Haz de él un santuario en el que tu Hijo haga su morada. En Jesús. Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.