17 de diciembre del 2020
Isaías 42:1-9
EL HIJO QUE ALEGRA AL PADRE
“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento”
Isaías 42:1
Muchos de nosotros hemos crecido cantando himnos que hablan acerca de Cristo. Y en esta temporada navideña, aun si no profesamos alguna religión, es difícil no escuchar algún villancico que haga referencia al niño nacido en un pesebre. En muchos casos, lamentablemente, esta música solo forma parte del ambiente decembrino al cual estamos ya acostumbrados.
A Dios también le gusta cantar acerca de su Hijo. En el Nuevo Testamento encontramos muchos cantos que, por lo general, tenían como tema la grandiosa obra de redención llevada a cabo por Cristo. Pero varios siglos antes de que él viniera a este mundo, las Escrituras registraron algunos himnos que provenían, no de la respuesta jubilosa de su pueblo, sino del corazón gozoso de su Padre.
Esos cantos están registrados a partir del capítulo 42 de Isaías, y son conocidos como los cánticos del siervo. A primera instancia, el siervo parece ser Israel, pero analizados más de cerca, estos himnos hablan de Jesús como el siervo de Jehová. Como en este pasaje, estos himnos describen la relación especial y única de Cristo con su Padre. Es por eso que en momentos especiales de la vida del Salvador, como en su bautismo y transfiguración, escuchamos la voz del cielo usando estas mismas palabras: Este es mi hijo amado, “en quien mi alma tiene contentamiento”.
Padre bendito, nos gozamos en tu Hijo. Y gracias porque a través de él, también te complaces en tu pueblo. Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.