18 de diciembre del 2020
Isaías 49:1-6
LUZ DE LAS NACIONES
“Poco es para mí que tú seas mi siervo…también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra”
Isaías 49:6
Nuestro Dios es un ser generoso. Su bondad se encuentra grabada en cada una de sus obras. El aire fresco que disfrutamos, la sonrisa de un ser querido, y las flores que cortamos para adornar nuestro hogar testifican de su anhelo por compartir sus bendiciones con sus hijos.
¿Cómo respondemos nosotros a esa bondad que recibimos de Dios? A veces lo hacemos con un corazón egoísta. Ese fue el caso del pueblo de Israel, que era una nación insignificante en comparación con las naciones circundantes. La fama de Israel se debía a su Dios, quien le dio el privilegio de ser su pueblo escogido. Y desde esa posición especial, Israel estaba llamado a proclamar el amor y la bondad de Dios a las demás naciones, pero no lo hizo. Prefirió conservar su lugar privilegiado y todos sabemos lo que sucede con las aguas estancadas.
Pero Dios insiste en dar a conocer su bondad a todos y alcanzar a gente de diferentes razas y lenguas. Y es al enviar a su Hijo a este mundo que ese amor se despliega de forma esplendorosa. En la navidad vemos a Dios haciéndose como uno de nosotros, participando de nuestra experiencia, y logrando la redención de nuestras vidas. Es una gran bendición poder disfrutar de su presencia y de su amor, pero también es un privilegio compartir su bondad con aquellos que necesitan ser alumbrados por su luz.
Padre, ayúdanos a esparcir la dulce fragancia del conocimiento de tu Hijo. Que esa sea la meta de nuestra vida. En su nombre te lo pedimos. Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.