Isaías 9:1-7
MÁS QUE UN SIMPLE NIÑO
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro”
Isaías 9:6
La película del “Rey León” comienza con la celebración del nacimiento del heredero al trono. Después de relatarnos los obstáculos que aquel pequeño vivió para convertirse en rey, la película termina dándole la bienvenida a su futuro substituto. Es el ciclo de la vida, como allí se le llama.
El pasaje de este día nos habla también del nacimiento de un rey futuro. Pero no se trata de un héroe de película animada, o de un monarca de ciencia ficción. Aquí se describe con mucha anticipación el nacimiento de Cristo, legítimo heredero al trono de David. Su majestad destaca incluso por encima de cualquiera de los grandes soberanos que la historia humana nos ha legado. ¿Leyó los nombres especiales con los que el profeta se refiere al Mesías? Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. ¿Y qué me dice de la duración y extensión de su reino?
Necesitamos un rey “real” como éste. Las noticias que hoy escuchamos no son mejores que las de aquel tiempo en que se pronunció esta profecía. Hay inestabilidad política, presiones económicas, amenazas sanitarias. Pero Cristo está en su trono, y sigue llevando la historia a su conclusión definitiva. Por eso confiamos en que la oscuridad no durará para siempre, sus enemigos serán derrotados, y su pueblo entrará en la paz duradera que ya experimentamos parcialmente.
Gracias, Señor, porque tu hijo ha venido, y nos permite vivir en la esperanza de un mundo mejor y duradero. Amén.