Salmo 68:4-19
LOS REGALOS NO FALTAN
“Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres”
Salmo 68:18
Es bonito recibir regalos. Es algo que nos alegra no solo cuando somos niños, pues no hay una edad en que el corazón deje de conmoverse ante las muestras de aprecio. Y el paso de los años, nos enseña a valorar no solo el regalo, sino también a quien lo obsequia.
La navidad es un tiempo de regalos en muchos lugares, y se ha comercializado tanto que a veces amenaza con ahogar el significado de la fiesta. Y en estos tiempos de recesión bien haríamos en no dejarnos arrastrar por las corrientes consumistas de la cultura. Ha sido un año difícil; muchas familias han perdido seres queridos, trabajos, y, en algunos casos, hasta la fe en que Dios puede proveer a su necesidad. El Salmo 68 es un buen recordatorio de quién es el Dios en quien hemos creído. Como un buen padre, él cuida de los huérfanos, de las viudas y de los desamparados. Por eso el salmista declara: “Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios” (v. 19).
Pero es su Hijo el más grande regalo que él nos ha dado, y, además, Jesús es igual de espléndido con su pueblo. Sus dones no nos faltan, su provisión nos sostiene, su Espíritu nos fortalece. No piense, pues, que esta navidad se quedará sin obsequios. Y no olvide mostrar su aprecio a aquel que es la fuente de toda buena dádiva y todo don perfecto.
Gracias, Señor, por tu don inefable. Nos gozamos en tu amor y tu bondad. En el nombre de Jesús, amén.