Salmo 45:1-17
SEDUCIDOS POR CRISTO
“Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”
Salmo 45:7
“Larga vida al rey”. Ésta es una de las tantas frases que se usan para dirigirse apropiadamente a un monarca. Ya en nuestro tiempo no pasa de ser más que un protocolo, sobre todo en los países donde las monarquías son sostenidas con los impuestos del pueblo.
Es que la distancia entre el ensueño y la realidad es vasta. Los escándalos en que se ha visto la realeza europea han contribuido a disminuir el respeto en que aún se les tiene. Algo similar pasaba en Israel. La gente idealizaba a sus reyes, y esperaban grandes cosas de ellos. No porque se hubieran formado un concepto a partir de los cuentos de hadas sino porque era un escogido de Dios para impartir justicia y servir de ejemplo. Pero el ideal chocaba muchas veces con la realidad.
Por eso es que muchos de los salmos que elogiaban al rey de una forma elevada, sirvieron para impulsar las esperanzas en alguien que cumpliera de manera perfecta esas expectativas. De allí que cuando Cristo vino no fue difícil encontrar pasajes bíblicos que exaltaran su grandeza, elogiaran su justicia y reflejaran su carácter. Jesús es el verdadero rey de Israel y aquel que encarna el ideal de los Salmos. Esa es la norma para nuestro rey y el reino al cual pasan a formar parte sus seguidores. Cuidemos de no hacer de su reino una decepción para aquellos que buscan ponerse bajo su autoridad.
Señor, gracias por Jesús el verdadero rey. Fortalécenos para que, nuestra lealtad máxima sea al Rey de Reyes y Señor de Señores. Amén.