04 de noviembre del 2020
Génesis 4:1-16
LA MUERTE DESTRUYE A LA FAMILIA
“Entonces el Señor le preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel?”.
Génesis 4:9
A simple vista parecía la familia perfecta: padre, madre, dos hijos, Caín y Abel. El primero era agricultor y, el segundo, pastor de ovejas. Si cada uno cumplía sus tareas seguramente iban a vivir en armonía.
Un día, Caín invitó a su hermano Abel a dar un paseo, y cuando los dos estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató. Así de simple fue el primer homicidio en la historia de la humanidad. Imagine lo que Dios sintió. En tan poco tiempo éste era otro duro golpe al proyecto divino de la familia.
En nuestro tiempo los golpes contra la familia se visten de un nuevo ropaje, pero el efecto es igual de devastador. Muchos hermanos apenas se hablan. Esto se debe en parte a que muchos padres no dedican tiempo a cultivar la convivencia entre los hijos para fortalecer los lazos familiares.
Puede ser también porque la lucha por el éxito profesional hace que cada quien viva aisladamente buscando sus propios objetivos. Pero pueden estar seguros de que la falta de cuidado, de interés, de amor y, sobre todo, la indiferencia, matan tanto como aquel golpe asestado por Caín.
Muestre interés por los miembros de su familia, por sus preocupaciones, ore con ellos y por ellos ... no formes parte de aquellos que contribuyen a la desintegración de la familia. Participemos del proyecto divino de formar familias “en el Señor”.
Poderoso y eterno Dios, que tu amor brote en nuestros corazones y eso nos ayude a cuidar de nuestra familia. Amén.