05 de noviembre del 2020
Génesis 6:1-22
NOÉ ANDABA CON DIOS
“Sin embargo, el Señor miraba a Noé con buenos ojos”
Génesis 6:8
La familia siempre ha sido un referente en nuestras vidas, sea a la hora de buscar un trabajo, de elegir un novio o asistir a una iglesia. El apellido que nos identifica habla mucho de nuestro linaje.
Noé es uno de esos ejemplos. En el pasaje de hoy dice que “el Señor miraba a Noé con buenos ojos”. Por eso, cuando Dios decidió acabar con la vida en la tierra, Él escogió a Noé y su familia para ser preservados.
Noé y su familia fueron apartados para reiniciar el proyecto de hacer una humanidad mejor. Él hizo como el Señor había ordenado, construyó el arca, y entró con su familia. Al final de aquella catástrofe, Dios lo bendijo y estableció con él un pacto de amor.
¿Qué distinguió a Noé para ser objeto de un cuidado especial y una bendición extraordinaria? Destaca su fidelidad en el contexto de extrema corrupción que caracterizaba a las personas en aquellos tiempos. Su familia sobresale con un comportamiento diferente, a tal punto que el patriarca “halló gracia a los ojos del Señor”.
¿Cómo está su vida, su relación con Dios? ¿Sus acciones moverían el corazón del Eterno al punto que Él bendiga a sus descendientes a causa de sus acciones, testimonios y comportamiento? Demos gracias a Dios, porque envió a su Hijo Jesucristo, el justo, en quien “se cumplen todas las promesas de Dios” (2 Corintios 1:20).
Señor, que yo pueda ser una bendición en la vida de mi familia. Es lo que te pido en el nombre de Jesús. Amén.