25 de noviembre del 2020
Juan 19:25-27
GRATITUD POR ENCIMA DE TODO
“Luego le dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”
Juan 19:27
Jesús se encontraba en sus últimas horas de vida, pero no se olvidó ni un minuto de María, su madre. María que le había cargado en brazos de pequeño, que le había enseñado a caminar y a hablar, que ciertamente había soñado un futuro muy diferente para su hijo, ahora lo ve crucificado y sin poder hacer nada.
Sin embargo, en medio de tanto sufrimiento Jesús entrega a su amada madre al cuidado del apóstol Juan, quien a partir de aquella hora la recibió en su casa. Jesús, a pesar de sus dolores físicos y morales, en el martirio de la cruz piensa en su madre, y no quiere dejarla sin protección.
En este pasaje bíblico Jesús nos deja un ejemplo para la vida en familia. Nos recuerda el cuidado permanente que debemos tener con nuestra madre. Digo esto porque el tiempo pasa, las personas envejecen y algunos hijos, por comodidad o en nombre de una mejor asistencia, internan a su anciana madre en un asilo.
Jesús, no. Él tuvo el cuidado de dejar a su madre con el discípulo que, según textos bíblicos, Él más amaba. El maestro no quiso deshacerse de su mamá, y observe que esto sucedió poco antes de que él expirara. Incluso ante la muerte y muerte de cruz, Jesús tuvo un gesto de gratitud hacia ella.
Una pregunta: ¿estás cuidando bien a tu madre? ¿Se siente ella como una persona amada, o como un estorbo?
No permitas, señor Dios, que me olvide de todo el cariño que mi madre me dedicó a mí. Amén.