Génesis 3:1-20
¿DE QUIÉN ES LA CULPA?
“El hombre contestó: La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí”.
Génesis 3:12
¿A cuántas bodas has sido invitado? ¿En cuántas de ellas has oído al celebrante decir frases del tipo “¿promete amar, respetar, cuidar… hasta que la muerte los separe?”
Es fácil prometer movidos por la emoción. Pero muchos matrimonios se desmoronan tan pronto aparecen las primeras dificultades. En vez de estar unidos para resolver los problemas, se coloca el problema entre los dos, debilitando al equipo, e ignorando las promesas y el compromiso asumido ante Dios y los invitados.
Eso fue lo que sucedió con la primera pareja. Primero, desobedecieron a Dios, y, después, intentaron encontrar un culpable. De esa forma ingenua buscaban escapar de la ira divina.
La familia siempre fue el mayor proyecto creado por Dios desde el principio y bastaría al hombre y a la mujer seguir el modelo. Sin embargo, lo que vemos hoy son familias que conversan poco. Prefieren más el contacto vía WhatsApp que “cara a cara”, tal vez porque es quizá más fácil mentir a distancia.
¿Cómo está la relación entre usted y su marido, entre usted y su esposa? ¿Buscan juntos a Dios o se alejaron de Él tratando de culpar a su cónyuge por los problemas y fracasos? Cada vez que surjan discordias en nuestras relaciones, podemos aprovecharlas como una oportunidad para glorificar a Dios. ¡Que esa sea nuestra mentalidad!
Señor, hazme volver a tu plan original porque el éxito de mi familia jamás ocurrirá lejos de tus caminos. Amén.