I Samuel 1:1-28
SERVIR A DIOS CONSTANTEMENTE
“...Lo he dedicado al Señor, y mientras viva estará dedicado a Él”. I Samuel 1:28
La historia de Ana es el retrato de una mujer llena de fe, que busca con insistencia la bendición de Dios para su vida. El inicio de sus problemas se da en medio de una situación que la Biblia no justifica: era una de las dos mujeres de su esposo Elcana, aunque era la que él más amaba.
Sin embargo, a diferencia de la otra esposa, Ana era estéril. Esto se consideraba un castigo entre las mujeres israelitas, e incluso un posible signo de falta de merecimiento a los ojos de Dios.
Ana tiene una clara visión de su problema y esto es un buen ejemplo: usted necesita tener un conocimiento claro de lo que le afecta para poder presentarlo al Señor, y para defenderse.
La historia de Ana es importante porque, por su deseo de ser madre se humilló delante de Dios. Y más que eso: una vez que Dios le concedió un hijo ella lo dedicó al Señor. Éste es otro ejemplo que debemos seguir: consagrar nuestros hijos al Señor.
¿Ha seguido alguna vez el buen ejemplo de Ana? Cuando se siente abatido, ¿cómo reacciona? ¿Suele aislarse de sus hermanos en la fe? Ana no lo hizo. Ella siempre estaba entre los adoradores de Jehová. En medio de circunstancias adversas, debemos hacer lo mismo. Y como a Ana, Dios puede exaltarle a su debido tiempo. Una vez que entregó a su hijo al Señor, Dios le concedió tener otros que serían una alegría en el hogar.
Danos el valor y el discernimiento necesario para consagrar a Ti a nuestros hijos. Amén.