06 de octubre del 2020
Números 8:1-4
LA LUZ DEL MUNDO
“El Señor…dijo: Dile a Aarón que, cuando acomode las lámparas, haga que su luz dé hacia el frente del candelabro”Números 8:1-2
El tabernáculo en el desierto era un lugar único con un mobiliario llamativo. Una pieza del mobiliario era el candelabro descrito en este pasaje. Estaba hecho de oro labrado a martillo, con siete brazos para sus lámparas que tenían forma de cáliz y flor de almendro. La lámpara se encontraba en el Lugar Santo y alumbraba a su alrededor, especialmente la mesa que tenía los 12 panes, que representaban a las 12 tribus de Israel.
¿Por qué el libro de Números menciona sólo esta pieza del mobiliario del tabernáculo? Porque recordaba a Israel que el favor de Dios resplandecía sobre ellos, aun cuando ellos se encontraban en el desierto. La gente necesitaba este recordatorio en un desierto oscuro y peligros, lo mismo que nosotros.
Cuando nos encontramos en lo que se percibe como un desierto, es fácil perder la esperanza. Pero entonces Dios dice, “mi luz está sobre ti”. Para nosotros hoy, esa luz es Jesús, la luz del mundo (Juan 8:12). En Cristo, Dios nos recuerda que él no nos ha abandonado y que contamos con su amor.
También nosotros somos llamados a irradiar la luz de Cristo en las experiencias difíciles de otros. Necesitamos hacer esto como individuos y como iglesias. La luz de Cristo brillando a través de nosotros brinda esperanza a otros. ¿A la vida de quien necesitas llevar luz?
Jesús, tú eres la luz del mundo, y nos llamas a irradiar tu luz por doquier. Permite que traigamos esperanza a otros a través de tu evangelio de gracia y perdón. Amén