Números 34:1-5; 16-29
LÍMITES CLAROS
“Éste es el país que será propiedad de ustedes, y éstos serán sus límites”
Números 34:2
Tal vez haya tenido alguna vez la oportunidad de medir los límites de una propiedad. Si el terreno es suyo usted querrá asegurarse de dejar señalamientos que le permitan no tener que hacer el trabajo de nuevo.
¿Puede imaginarse lo que sería medir las fronteras de todo un país? ¿Cómo podría hacer una medición si el lugar además está ocupado, y nunca ha estado allí antes? Esto no es ningún problema si quien está el frente de la expedición es Dios. Ya él había indicado esos límites desde mucho tiempo atrás, así que el viaje del pueblo de Israel no era una mera aventura.
Dios también da indicaciones en cuanto a quiénes van a repartir la tierra y cómo se va a repartir de una forma que sea equitativa. En los planes de Dios no hay nada improvisado. Él es un Dios de orden y quiere enseñar a su pueblo a reconocer los linderos que él ha establecido y respetarlos.
Dios también estableció límites en el terreno moral para su pueblo. Esto lo hizo en el Sinaí antes de que su pueblo comenzara el peregrinaje en el desierto. Así como remover los linderos territoriales estaba prohibido en la ley, las normas morales de Dios siguen siendo autoritativas para el pueblo de Dios. Nuestra obediencia a ellas, es cierto, no nos salva, pero son el instrumento de Dios para ayudarnos a andar en santidad. ¡Cuidemos de no mover esos linderos!
Padre, ayúdanos a amar tu ley y obedecerla, y te agradecemos por tu Hijo que pudo cumplirla de manera perfecta por nosotros. En su nombre, Amén.