Números 17
LA VARA QUE REVERDECIÓ
“…el bastón de Aarón…había echado retoños, y dado flores, y tenía almendras maduras”
Números 17:8
Era una señal milagrosa e increíble. Dios dijo: “Voy a hacer que retoñe el bastón de mi elegido”. ¡Una vara muerta volvería a la vida!
Un bastón por cada tribu, incluyendo el de Aarón por la tribu de Leví, fue colocado delante del Señor en el tabernáculo. Y el día siguiente, la vara de Aarón, no sólo había retoñado, sino también había florecido y dado almendras. Había pasado por todas las etapas que llevan a una fruta.
La vara de Aarón era una señal de que su familia había sido escogida por Dios para hacer el trabajo de sacerdotes - de ofrecer sacrificios y oraciones a Dios por el pueblo. La vara de Aarón también apuntaba hacia la venida de Jesús, nuestro gran Sumo Sacerdote. La vara de Aarón no solo floreció sino también dio almendras. Se parecía mucho al candelabro en el tabernáculo por sus hojas y flores (Éxodo 25:31-36), Y esta lámpara apuntaba a Jesús como la luz del mundo (Juan 8:12). La vara de Aarón era una señal de gracia que significaba que Dios estaba con su pueblo para darles luz y vida.
Al igual que la vara de Aarón, Jesús creció “como planta tierna que hunde sus raíces en la tierra seca” (Isaías 53:2). Él era el Siervo del Señor, y llegó a ser nuestro último Sumo Sacerdote (Hebreos 9-10). Alaba a Dios porque en Cristo él está con nosotros para salvarnos.
Padre celestial, así como le diste a Israel una señal de tu presencia salvadora, tú nos has mostrado que Jesús salva. Gracias por tu gracia. Amén.