Números 16:1-7, 25-35, 41-50
UN CAMINO A DIOS
“Entonces Aarón puso incienso y pidió a Dios perdón por elpueblo. Luego se colocó entre los que ya habían muerto y los que todavía estaban con vida, y la plaga se detuvo”Números 16:47-48
Fue un despliegue espantoso de la justicia de Dios. Coré, Datán y Abiram, y todas sus familias fueron tragadas vivas por la tierra. De esta forma Dios mostró que Moisés y Aarón eran sus líderes designados.
Pero ese terrible evento no impidió que la gente murmurara y se opusiera a Moisés y Aarón. Así que Dios envió una plaga al campamento.
Entonces, como Moisés le había indicado, Aarón corrió y se puso en medio del pueblo con el incensario para ofrecer expiación por lo pecados del pueblo. Debido a la plaga mucha gente estaba ya enferma, y algunos ya habían muerto. Pero él cumplió con su deber sacerdotal. Como nuestro pasaje lo dice, él “se colocó entre los que ya habían muerto y los que todavía estaban con vida, y la plaga se detuvo”. Él previno que los que estaban vivos le hicieran compañía a los muertos.
Esta escena apunta a lo que Jesús ha hecho por nosotros. Cuando Jesús, el santo Hijo de Dios, llegó a ser como uno de nosotros, él entró a un mundo lleno de pecado y muerte. Él probó la muerte por amor a nosotros para pagar el precio de nuestros pecados. Y ahora él vive e intercede por nosotros. Así que nuestra salvación está asegurada. Él se coloca entre los vivos y los muertos, guardándonos en la salvación que él ha obtenido. Si tú estás en Cristo, el infierno no puede tocarte. ¡Alaba a Dios porque Jesús nos ofrece un camino!
Jesús, gracias por salvarnos. Ayúdanos a vivir fielmente para ti. Amén.