Números 11:24-30
PROFETAS DE DIOS
“¡Ojalá el Señor le diera su espíritu a todo su pueblo, y todos fueran profetas!”
Números 11:29
Israel estaba seguro que Moisés era profeta de Dios. En la tienda de reunión Dios le daba a Moisés el mensaje para su pueblo.
Así que cuando Josué escuchó que dos hombres estaban profetizando en el campamento, él intentó proteger el papel único de Moisés como profeta de Dios. Pero Moisés respondió: “¿Ya estás celoso por mí? ¡Ojalá el Señor le diera su espíritu a todo su pueblo, y todos fueran profetas!”. Moisés no se sentía amenazado; al contrario, él pensó en la bendición que sería si todo el pueblo de Dios hablara como portavoz de Dios.
El deseo de Moisés se cumplió siglos después cuando el Espíritu de Dios fue derramado en el Pentecostés (Hechos 2). El profeta Joel había proclamado que vendría un día en que el Espíritu sería derramado en toda la gente. Y en el pentecostés una multitud de todas las naciones escucharon a los seguidores de Jesús declarar las maravillas de Dios en sus propias lenguas. La edad del Espíritu ha llegado porque Jesús, nuestro profeta principal, ha provisto nuestra salvación y ha dado a sus seguidores nueva vida en el Espíritu.
Si eres cristiano, el Espíritu de Dios mora en ti. Tú has sido ungido por el Espíritu para declarar las grandezas de Dios. El mundo necesita de profetas valientes que hablen la verdad, la esperanza, el amor y la gracia de Dios. ¿Con quién vas a compartir la verdad de Jesús hoy?
Señor, permite que, como tus profetas, podamos compartir tu mensaje de gracia y verdad con la gente alrededor nuestro. Que otros escuchen y vean a Cristo en nosotros. Amén.